Ni en mis años de mayor apasionamiento por la política, aquellos en los que maldecía una mayoría absoluta del PP o celebraba una victoria inesperada del PSOE como si de una final de champions se tratara creo haber disfrutado con tanto entusiasmo un resultado electoral como lo hice el pasado domingo al ver el descalabro mayúsculo del PSC. El día después, el presidente socialista de la Junta de Extremadura era quien mejor iba a concretizar mis impresiones: Puestos a gobernar como CiU, mejor que lo haga el original y no la copia.
El PSC ha sido el gran bluff de la política catalana. Un engranaje político de captación de votos que funcionaba a la perfección en la oposición: por un lado sumaba todo el voto socialista español abundante en Cataluña al tiempo que coqueteaba con el burgués catalanismo lo que le aportaba votos de catalanistas moderados o descontentos.
Efectivamente, desde la oposición esta maquinaria de lo ambiguo era algo relativamente fácil de mantener en marcha. Desde el gobierno, con las presiones de un pacto a tres bandas entre los que se encontraban los independentistas de ERC, fue completamente insostenible.
El PSC evidenció su falta de ideas y de proyecto político y se dejó llevar por sus socios nacionalistas hasta el punto de actuar como ellos. La prueba es que en 7 años de tripartito sólo ha habido un punto de desencuentro en el Govern en temas de autogobierno, construcción nacional y relaciones Cataluña-España: cuando en la manifestación del 10J Montilla decidió que desfilaría a 2 metros de la pancarta en vez de ir a metro y medio.
Ni siquiera gobernando CiU con ERC hubiera habido tanto entendimiento en estos temas, tal es la falta de carácter e ideas del PSC.
En su defensa he de decir que no debe ser fácil plantarse al frente de una institución como la Generalitat -reconstruida a imagen y semejanza del nacionalismo romántico catalán- viniendo de un partido de tradición progresista, izquierdista y obrera… y siendo natural de Iznájar, que no sería una región muy de la ceba, o de catalanes de tota la vida, si no más bien de txarnegos que mai han bufat cullera.
Aún así existen precedentes ejemplares en el socialismo -sin ir más lejos en el País Vasco- de cómo gobernar en coalición con el nacionalismo o como gobernar una institución de claros tintes nacionalistas-identitarios desde el no nacionalismo y siendo un outsider-maketo-txarnego.
Pero no, el PSC nunca fue –si acaso tuvo alguna vez voluntad de serlo- la alternativa al nacionalismo, a la obsesión por la construcción y la identidad nacional, ni adoptó otra perspectiva social o planteamiento político diferente al del establecido. Lejos de eso, reforzó la idea de tribuautonomía y le hizo ganar adeptos.
La única baza frente a una mala legislatura y a la pérdida de popularidad en los sondeos es una buena campaña electoral. Felipe González solía hacer ese tipo de vuelcos electorales y por ello no me extraña que hayan llamado al 112 socialista para hacer acto de presencia. Montilla no es Felipe, claro está. El problema es que tampoco es Borrell, ni Almunia, ni Solana, ni Solbes, ni Rubalcaba, ni Benegas… Montilla es un político peor que mediocre, sin ideas ni convicciones, sin carisma, cambiante; con una oratoria soporífera, desapasionada y carente de brillantez; pusilánime y lento, totalmente incapaz de encandilar a la audiencia. Pertenece a esa clase de políticos que siendo hombres de partido se aprovechan de la partidocracia existente para llegar al poder mediante un discurso parroquiano de intramuros y unas habilidades que poco o nada tienen que ver con la verdadera competencia que exige la política más allá de la sede del partido.
Me refiero también a esos ministros que llegan a la cartera de exteriores sin apenas chapurrear inglés, que lo mismo les plantan en Fomento que en Trabajo, y que tienen una tendencia irreparable a hacer el ridículo cuando las cosas vienen mal dadas.
Tan poca cosa era el iznajareño que la única preocupación de Mas en el debate era no ser excesivamente duro con él, pues podría darle lástima al electorado. Los militantes del PSC, eso sí, afirman que es buen gestor, trabajador incansable y eficiente. Pues haber trabajado en Accenture. Aunque hasta para eso hace falta hablar inglés. Un problema que no tendrán sus hijos al no haber estudiado en la escuela pública nacional de cataluña y no haber sufrido las consecuencias de su aldeana educación. El precio de la construcción nacional que lo paguen otros.
En el debate fue poco más que un extra aunque protagonizó 3 grandes momentos que merece la pena comentar.
- El primero es cuando sin venir a cuento dejó caer que era feredalista. Es lo que ocurre cuando llevas mucho tiempo sin pronunciar una palabra, que te olvidas de cómo se pronuncia. Alguien oyó algo sobre federalismo en los 7 años de gobierno del PSC?
- El segundo es cuando Albert Rivera le lanzó la puyita de que quería el mismo modelo lingüístico para todos los catalanes que Montilla quería para sus hijos. Respuesta de Montilla: Usted tuvo escisiones en su partido y yo con mis hijos hablo en catalán (que se sepa). De donde vienes manzanas traigo.
- El tercero es cuando saca su gran as bajo la manga: el cara a cara. Mas, que como político le da mildoscientas vueltas le dice aquí y ahora. Zasentodalaboca.
A todo esto en los carteles electorales se esforzaban en dejar claro que no eran "ni independentistas ni de derechas". Hostia, como Carmen de Mairena!
y que "ser catalán es trabajar fuerte y tener las ideas claras". A mí este segundo ya me puso un poco los pelos de punta, en cualquier caso,qué grandes mensajes llenos de contenido, de iniciativa y de entusiasmo!
Así pasó lo que tenía que pasar.
El gobierno del PSC deja una legado evidente a la sociedad: el Parlament más soberanista desde la Transición, el mejor resultado del PP en unas elecciones catalanas, 4 escaños de populismo laportiano (los que mejor evidencian la decadencia política de Cataluña) y Plataforma per Catalunya llamando a las puertas. Todo esto en la legislatura en la que más autogobierno se logró para Cataluña en los últimos 30 años.
Respecto al PSC, es ahora no un barco (como dicen por ahí), sino una trainera a la deriva, y lo que es más grave,con unos aspirantes a timonel que tiren d'esquena. Irrelevante y sentenciado por la lógica y la coherencia de su electorado lógico y coherente que se ha ido para no volver, la mayor parte de ellos (nacionalistas conversos) a partidos con etiqueta nacionalista. Cría cuervos y te arrancarán los ojos.
martes, 30 de noviembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
El particularismo en Cataluña
Como todo término que deriva del nacionalismo, el catalanismo político tiene una definición subjetiva, difusa y de concreción difícil. Sin embargo para todo ciudadano que se precie, y todo partido político que aspire a ganar unas elecciones presentarse como catalanista ante la sociedad es una condición indispensable en Cataluña.
A menudo se habla de nacionalismo, de regionalismo, de independentismo, incluso de federalismo… como si fueran doctrinas independientes o incluso enfrentadas, cuando en realidad en Cataluña no son más que variantes, ramificaciones de un tronco común que es el catalanismo político. Y el catalanismo político es por encima de todas las cosas una forma de particularismo.
No ahondaré ahora en las causas y orígenes del particularismo en España. En cualquier caso quedémonos con una definición base por el momento: el particularismo es el fenómeno por el cual una parte del todo se considera un todo aparte.
En estados normales de nacionalización, cuando una clase desea algo para sí, trata de alcanzarlo buscando previamente un acuerdo con las demás. (…). Esta función de contar con los demás tiene sus órganos peculiares: son las instituciones públicas que están tendidas entre individuos y grupos como resortes y muelles de la solidaridad nacional.
Pero una clase atacada de particularismo se siente humillada cuando piensa que para lograr sus deseos necesita recurrir a estas instituciones u órganos del contar con los demás. ¿Quiénes son los demás para el particularista?
(Ortega y Gasset, España invertebrada, 1921)
Eso es precisamente lo que ocurre en Cataluña. Esa idea de creer que no se necesita contar con los demás, de creer que para decidir en Cataluña no hay que llegar a un consenso con el conjunto de España es particularismo puro y duro. Es una forma de individualismo, es superioridad, es desprecio hacia el resto de la sociedad. Como el ejército sublevado que se cree con la superioridad moral de dar un golpe de Estado al margen del resto o el gremio que mantiene una huelga sangrando al resto de la sociedad.
Acaso hay un eslogan más particularista que el famoso “som una nació, nosaltres decidim” tras el que han desfilado las principales fuerzas políticas catalanas? Acaso no es particularista Montilla cuando viene a decir que por encima de las leyes, está la voluntad de los catalanes?
En estas que Montilla, al acercarse las elecciones autonómicas quiere llamar a filas al abundante voto base socialista (PSOE) en Cataluña y para ello en las últimas semanas de la legislatura se ha empeñado en dejar claro que está contra el independentismo por ser una opción “extremista”. Pero, acaso no es el independentismo el estadio de mayor coherencia al que se puede llegar desde el particularismo en el que él milita?
Como es posible defender la cohesión de las regiones españolas, a la postre cualquier cohesión, desde el particularismo? Es sólo una cuestión de tiempo que los particularistas catalanes se den cuenta de que son o deben ser independentistas. Por eso suelo decir que el eje soberanista-constitucionalista en Cataluña está mal trazado (por cierto, también lo está el izquierda-derecha). Y es que Montilla y el PSC son la gran baza del independentismo, pues no hay mayor apoyo a una causa que una mala defensa de la causa contraria como la que hace Montilla, incapaz desde su mentalidad particularista de esgrimir un sólo argumento de peso o razonamiento en contra de la independencia.
Así las cosas, Cataluña ha perdido el norte y España perderá el este. Las próximas elecciones autonómicas serán el gran salto hacia adelante, el primer gran hito de la trayectoria independentista en el siglo XXI. Pero Cataluña difícilmente será la Dinamarca o la Holanda que auguraba ayer Joan Margarit mientras no se libre de esa lacra particularista de la que está calada hasta los huesos.
A menudo se habla de nacionalismo, de regionalismo, de independentismo, incluso de federalismo… como si fueran doctrinas independientes o incluso enfrentadas, cuando en realidad en Cataluña no son más que variantes, ramificaciones de un tronco común que es el catalanismo político. Y el catalanismo político es por encima de todas las cosas una forma de particularismo.
No ahondaré ahora en las causas y orígenes del particularismo en España. En cualquier caso quedémonos con una definición base por el momento: el particularismo es el fenómeno por el cual una parte del todo se considera un todo aparte.
En estados normales de nacionalización, cuando una clase desea algo para sí, trata de alcanzarlo buscando previamente un acuerdo con las demás. (…). Esta función de contar con los demás tiene sus órganos peculiares: son las instituciones públicas que están tendidas entre individuos y grupos como resortes y muelles de la solidaridad nacional.
Pero una clase atacada de particularismo se siente humillada cuando piensa que para lograr sus deseos necesita recurrir a estas instituciones u órganos del contar con los demás. ¿Quiénes son los demás para el particularista?
(Ortega y Gasset, España invertebrada, 1921)
Eso es precisamente lo que ocurre en Cataluña. Esa idea de creer que no se necesita contar con los demás, de creer que para decidir en Cataluña no hay que llegar a un consenso con el conjunto de España es particularismo puro y duro. Es una forma de individualismo, es superioridad, es desprecio hacia el resto de la sociedad. Como el ejército sublevado que se cree con la superioridad moral de dar un golpe de Estado al margen del resto o el gremio que mantiene una huelga sangrando al resto de la sociedad.
Acaso hay un eslogan más particularista que el famoso “som una nació, nosaltres decidim” tras el que han desfilado las principales fuerzas políticas catalanas? Acaso no es particularista Montilla cuando viene a decir que por encima de las leyes, está la voluntad de los catalanes?
En estas que Montilla, al acercarse las elecciones autonómicas quiere llamar a filas al abundante voto base socialista (PSOE) en Cataluña y para ello en las últimas semanas de la legislatura se ha empeñado en dejar claro que está contra el independentismo por ser una opción “extremista”. Pero, acaso no es el independentismo el estadio de mayor coherencia al que se puede llegar desde el particularismo en el que él milita?
Como es posible defender la cohesión de las regiones españolas, a la postre cualquier cohesión, desde el particularismo? Es sólo una cuestión de tiempo que los particularistas catalanes se den cuenta de que son o deben ser independentistas. Por eso suelo decir que el eje soberanista-constitucionalista en Cataluña está mal trazado (por cierto, también lo está el izquierda-derecha). Y es que Montilla y el PSC son la gran baza del independentismo, pues no hay mayor apoyo a una causa que una mala defensa de la causa contraria como la que hace Montilla, incapaz desde su mentalidad particularista de esgrimir un sólo argumento de peso o razonamiento en contra de la independencia.
Así las cosas, Cataluña ha perdido el norte y España perderá el este. Las próximas elecciones autonómicas serán el gran salto hacia adelante, el primer gran hito de la trayectoria independentista en el siglo XXI. Pero Cataluña difícilmente será la Dinamarca o la Holanda que auguraba ayer Joan Margarit mientras no se libre de esa lacra particularista de la que está calada hasta los huesos.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Et voilà!
Que curiosamente no van a prohibir los bous al carrer.
Que resulta que los bous al carrer no son perjudiciales para el toro. Que se estresa, pero no sufre. Entiendo que debe ser un estrés de esos tolerables, casi agradables, de los que te activan y te dan energía en el día a día, vamos, lo que sentiríamos si fuéramos toros y nos pusieran fuego en los cuernos, nos tiraran del rabo, y nos putearan moderadamente, aunque fuera día sí día también hasta nuestra muerte.
Prohibieron las corridas bajo el argumento de equiparar derechos de animales y personas en las fiestas tradicionales. Ahora blindan los correbous, con lo que el mensaje a la ciudadanía es claro:
matar a alguien es reprobable, ilegal. Torturarle sistemáticamente una y otra vez, no sólo no es ilegal, sino que goza de la misma protección legal que salir a pasear por la calle.
Y ahora a por las muñecas de bailaoras sevillanas de las Ramblas. First we take Manhattan, then we take Berlin.
Que resulta que los bous al carrer no son perjudiciales para el toro. Que se estresa, pero no sufre. Entiendo que debe ser un estrés de esos tolerables, casi agradables, de los que te activan y te dan energía en el día a día, vamos, lo que sentiríamos si fuéramos toros y nos pusieran fuego en los cuernos, nos tiraran del rabo, y nos putearan moderadamente, aunque fuera día sí día también hasta nuestra muerte.
Prohibieron las corridas bajo el argumento de equiparar derechos de animales y personas en las fiestas tradicionales. Ahora blindan los correbous, con lo que el mensaje a la ciudadanía es claro:
matar a alguien es reprobable, ilegal. Torturarle sistemáticamente una y otra vez, no sólo no es ilegal, sino que goza de la misma protección legal que salir a pasear por la calle.
Y ahora a por las muñecas de bailaoras sevillanas de las Ramblas. First we take Manhattan, then we take Berlin.
domingo, 29 de agosto de 2010
Las reivindicaciones de la izquierda abertzale violenta
Posiblemente no haya nada que me incendie más profundamente que el cinismo y la demagogia.
De vez en cuando tengo por costumbre pasearme por las páginas del Zutabe digital (gara.net) para palpar como están los ánimos al otro lado de la trinchera. Gara es un universo aparte donde los asesinos de ETA son presos políticos o represaliados, los terroristas detenidos son paisanos de tal o cual pueblo, y donde hay palabras que no pueden teclearse. En el Word de Gara cuando alguien teclea España sale un clip y dice "Quizás quiso decir Estado". Lo mismo ocurre con Bilbao, San Sebastián o Navarra (Bilbo, Donostia, Nafarroa). País Vasco es CAV, y junto con Nafarroa forma Hego Euskal Herria, por poner algunos ejemplos. El clip de word juega un papel importante en la redacción de Gara y esque el uso de la jerga abertzale es imprescindible pues es el primer indicador de acatamiento del dogma abertzale. A partir de entonces sabes que no vas a llevarte un susto con el artículo y que seguira al 100% con la línea impuesta por otros, digamos, clips que regulan los ejes de, digamos, pensamiento de la tropa en cuestión.
Otra máxima es que nunca se habla de rechazo a la IA violenta en su tan nombrada Hego Euskal Herria, no digamos ya de los disidentes de ETA.
Luego están las editoriales. Generalmente son complejas de entender, pero cuando ETA pone una bomba, acribilla a balazos a un cobrador de peajes o rompe una tregua, la editorial es toda una obra de arte del manejo de términos subjetivos y metafóricos, razonamientos ambiguos, eufemismos, divagaciones abstractas, obviación de posibilidades, utilización de las más complejas estructuras subordinadas que se encadenan para dar cuerpo a un texto en donde si el lector sabe leer delicadamente entre líneas y tiene suficiente práctica solo obtiene un claro mensaje: ni sí ni no ni todo lo contrario.
El día que caiga una de esas editoriales en el comentario de texto de selectividad no va a haber dios que pise la universidad.
Pero a lo que iba. De un tiempo a esta parte Gara se centra casi exclusivamente en informar de las detenciones y estado de los represaliados, así como de las diversas reivindicaciones que se producen en el mundillo (familiares y simpatizantes). Lo más gracioso de estás reivindicaciones es que se plantean como exigencias al Estado.
Ahí es donde quiero llegar: los mismos que se expresan usando términos como "conflicto armado", "guerra", "gudari" para justificar la actuación violenta de ETA. Los mismos que son incapaces de cuestionar a ETA cuando asesina, secuestra, amenaza y extorsiona, son los que luego exigen (exigen!!!) que se respeten sus derechos como ciudadanos españoles. Pero con qué derecho? Qué autoridad moral son ellos para hacerlo? Como pueden negar el Estado de derecho de esa forma y luego basarse en su existencia para reclamar los derechos de los presos?
Me acuerdo de aquel chaval que después de quedar su casa destrozada por un bombazo de ETA se lío a mazazos con la herriko de su pueblo. Y los mismos que aceptaron de buen grado el atentado bomba de ETA fueron los mismos que condenaron su agresión por fascista e intolerable.
Como puede la IA violenta indignarse tanto y exigir derechos para los represaliados después de haber apoyado sus atentados?
Oye, si estamos en guerra estamos en guerra... o como se suele cantar: si te ha pillado el toro, jódete.
De vez en cuando tengo por costumbre pasearme por las páginas del Zutabe digital (gara.net) para palpar como están los ánimos al otro lado de la trinchera. Gara es un universo aparte donde los asesinos de ETA son presos políticos o represaliados, los terroristas detenidos son paisanos de tal o cual pueblo, y donde hay palabras que no pueden teclearse. En el Word de Gara cuando alguien teclea España sale un clip y dice "Quizás quiso decir Estado". Lo mismo ocurre con Bilbao, San Sebastián o Navarra (Bilbo, Donostia, Nafarroa). País Vasco es CAV, y junto con Nafarroa forma Hego Euskal Herria, por poner algunos ejemplos. El clip de word juega un papel importante en la redacción de Gara y esque el uso de la jerga abertzale es imprescindible pues es el primer indicador de acatamiento del dogma abertzale. A partir de entonces sabes que no vas a llevarte un susto con el artículo y que seguira al 100% con la línea impuesta por otros, digamos, clips que regulan los ejes de, digamos, pensamiento de la tropa en cuestión.
Otra máxima es que nunca se habla de rechazo a la IA violenta en su tan nombrada Hego Euskal Herria, no digamos ya de los disidentes de ETA.
Luego están las editoriales. Generalmente son complejas de entender, pero cuando ETA pone una bomba, acribilla a balazos a un cobrador de peajes o rompe una tregua, la editorial es toda una obra de arte del manejo de términos subjetivos y metafóricos, razonamientos ambiguos, eufemismos, divagaciones abstractas, obviación de posibilidades, utilización de las más complejas estructuras subordinadas que se encadenan para dar cuerpo a un texto en donde si el lector sabe leer delicadamente entre líneas y tiene suficiente práctica solo obtiene un claro mensaje: ni sí ni no ni todo lo contrario.
El día que caiga una de esas editoriales en el comentario de texto de selectividad no va a haber dios que pise la universidad.
Pero a lo que iba. De un tiempo a esta parte Gara se centra casi exclusivamente en informar de las detenciones y estado de los represaliados, así como de las diversas reivindicaciones que se producen en el mundillo (familiares y simpatizantes). Lo más gracioso de estás reivindicaciones es que se plantean como exigencias al Estado.
Ahí es donde quiero llegar: los mismos que se expresan usando términos como "conflicto armado", "guerra", "gudari" para justificar la actuación violenta de ETA. Los mismos que son incapaces de cuestionar a ETA cuando asesina, secuestra, amenaza y extorsiona, son los que luego exigen (exigen!!!) que se respeten sus derechos como ciudadanos españoles. Pero con qué derecho? Qué autoridad moral son ellos para hacerlo? Como pueden negar el Estado de derecho de esa forma y luego basarse en su existencia para reclamar los derechos de los presos?
Me acuerdo de aquel chaval que después de quedar su casa destrozada por un bombazo de ETA se lío a mazazos con la herriko de su pueblo. Y los mismos que aceptaron de buen grado el atentado bomba de ETA fueron los mismos que condenaron su agresión por fascista e intolerable.
Como puede la IA violenta indignarse tanto y exigir derechos para los represaliados después de haber apoyado sus atentados?
Oye, si estamos en guerra estamos en guerra... o como se suele cantar: si te ha pillado el toro, jódete.
miércoles, 28 de julio de 2010
Después prohibieron los toros...
En el Parlament no se cree nadie, y repito, nadie, que la prohibición de los toros se deba exclusivamente a motivos éticos y animalistas.
Desde la sentencia del TC se rumoreaba en los pasillos del Parlament que esta iba a ser la primera actuación contundente de la Tribu y así ha sido.
Una jugada maestra. No ha faltado el clásico "tiro la piedra y escondo la mano" de los socialistes con un Montilla votando en contra de la prohibición al tiempo que no buscaba el consenso en su partido. Y es que la Xarneguería son muchos votos, y a ver como te plantas en Hospitalet y Cornellà a bailar sevillanas después de esto.
Así es Cataluña. Un lugar donde nadie cuestiona que un chaval de 7 años se suba a una torre humana de 8 pisos sin más protección que un casco de equitación, pero donde no se permite la lidia de toros en base a un supuesto (e hipócrita) respeto a nuestros amigos los animales.
Desde la sentencia del TC se rumoreaba en los pasillos del Parlament que esta iba a ser la primera actuación contundente de la Tribu y así ha sido.
Una jugada maestra. No ha faltado el clásico "tiro la piedra y escondo la mano" de los socialistes con un Montilla votando en contra de la prohibición al tiempo que no buscaba el consenso en su partido. Y es que la Xarneguería son muchos votos, y a ver como te plantas en Hospitalet y Cornellà a bailar sevillanas después de esto.
Así es Cataluña. Un lugar donde nadie cuestiona que un chaval de 7 años se suba a una torre humana de 8 pisos sin más protección que un casco de equitación, pero donde no se permite la lidia de toros en base a un supuesto (e hipócrita) respeto a nuestros amigos los animales.
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