Como todo término que deriva del nacionalismo, el catalanismo político tiene una definición subjetiva, difusa y de concreción difícil. Sin embargo para todo ciudadano que se precie, y todo partido político que aspire a ganar unas elecciones presentarse como catalanista ante la sociedad es una condición indispensable en Cataluña.
A menudo se habla de nacionalismo, de regionalismo, de independentismo, incluso de federalismo… como si fueran doctrinas independientes o incluso enfrentadas, cuando en realidad en Cataluña no son más que variantes, ramificaciones de un tronco común que es el catalanismo político. Y el catalanismo político es por encima de todas las cosas una forma de particularismo.
No ahondaré ahora en las causas y orígenes del particularismo en España. En cualquier caso quedémonos con una definición base por el momento: el particularismo es el fenómeno por el cual una parte del todo se considera un todo aparte.
En estados normales de nacionalización, cuando una clase desea algo para sí, trata de alcanzarlo buscando previamente un acuerdo con las demás. (…). Esta función de contar con los demás tiene sus órganos peculiares: son las instituciones públicas que están tendidas entre individuos y grupos como resortes y muelles de la solidaridad nacional.
Pero una clase atacada de particularismo se siente humillada cuando piensa que para lograr sus deseos necesita recurrir a estas instituciones u órganos del contar con los demás. ¿Quiénes son los demás para el particularista?
(Ortega y Gasset, España invertebrada, 1921)
Eso es precisamente lo que ocurre en Cataluña. Esa idea de creer que no se necesita contar con los demás, de creer que para decidir en Cataluña no hay que llegar a un consenso con el conjunto de España es particularismo puro y duro. Es una forma de individualismo, es superioridad, es desprecio hacia el resto de la sociedad. Como el ejército sublevado que se cree con la superioridad moral de dar un golpe de Estado al margen del resto o el gremio que mantiene una huelga sangrando al resto de la sociedad.
Acaso hay un eslogan más particularista que el famoso “som una nació, nosaltres decidim” tras el que han desfilado las principales fuerzas políticas catalanas? Acaso no es particularista Montilla cuando viene a decir que por encima de las leyes, está la voluntad de los catalanes?
En estas que Montilla, al acercarse las elecciones autonómicas quiere llamar a filas al abundante voto base socialista (PSOE) en Cataluña y para ello en las últimas semanas de la legislatura se ha empeñado en dejar claro que está contra el independentismo por ser una opción “extremista”. Pero, acaso no es el independentismo el estadio de mayor coherencia al que se puede llegar desde el particularismo en el que él milita?
Como es posible defender la cohesión de las regiones españolas, a la postre cualquier cohesión, desde el particularismo? Es sólo una cuestión de tiempo que los particularistas catalanes se den cuenta de que son o deben ser independentistas. Por eso suelo decir que el eje soberanista-constitucionalista en Cataluña está mal trazado (por cierto, también lo está el izquierda-derecha). Y es que Montilla y el PSC son la gran baza del independentismo, pues no hay mayor apoyo a una causa que una mala defensa de la causa contraria como la que hace Montilla, incapaz desde su mentalidad particularista de esgrimir un sólo argumento de peso o razonamiento en contra de la independencia.
Así las cosas, Cataluña ha perdido el norte y España perderá el este. Las próximas elecciones autonómicas serán el gran salto hacia adelante, el primer gran hito de la trayectoria independentista en el siglo XXI. Pero Cataluña difícilmente será la Dinamarca o la Holanda que auguraba ayer Joan Margarit mientras no se libre de esa lacra particularista de la que está calada hasta los huesos.
viernes, 24 de septiembre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
Et voilà!
Que curiosamente no van a prohibir los bous al carrer.
Que resulta que los bous al carrer no son perjudiciales para el toro. Que se estresa, pero no sufre. Entiendo que debe ser un estrés de esos tolerables, casi agradables, de los que te activan y te dan energía en el día a día, vamos, lo que sentiríamos si fuéramos toros y nos pusieran fuego en los cuernos, nos tiraran del rabo, y nos putearan moderadamente, aunque fuera día sí día también hasta nuestra muerte.
Prohibieron las corridas bajo el argumento de equiparar derechos de animales y personas en las fiestas tradicionales. Ahora blindan los correbous, con lo que el mensaje a la ciudadanía es claro:
matar a alguien es reprobable, ilegal. Torturarle sistemáticamente una y otra vez, no sólo no es ilegal, sino que goza de la misma protección legal que salir a pasear por la calle.
Y ahora a por las muñecas de bailaoras sevillanas de las Ramblas. First we take Manhattan, then we take Berlin.
Que resulta que los bous al carrer no son perjudiciales para el toro. Que se estresa, pero no sufre. Entiendo que debe ser un estrés de esos tolerables, casi agradables, de los que te activan y te dan energía en el día a día, vamos, lo que sentiríamos si fuéramos toros y nos pusieran fuego en los cuernos, nos tiraran del rabo, y nos putearan moderadamente, aunque fuera día sí día también hasta nuestra muerte.
Prohibieron las corridas bajo el argumento de equiparar derechos de animales y personas en las fiestas tradicionales. Ahora blindan los correbous, con lo que el mensaje a la ciudadanía es claro:
matar a alguien es reprobable, ilegal. Torturarle sistemáticamente una y otra vez, no sólo no es ilegal, sino que goza de la misma protección legal que salir a pasear por la calle.
Y ahora a por las muñecas de bailaoras sevillanas de las Ramblas. First we take Manhattan, then we take Berlin.
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